Miles de personas desfilaron este domingo por la esplanada de Los Inválidos de París contra la escalada de antisemitismo que vive Francia en las últimas semanas. Una marcha organizada por los dos jefes del Parlamento francés, Yaël Braun-Pivet y Gérard Larcher, a la que se ha unido toda la cúpula del gobierno, incluida la primera ministra Elisabeth Borne, hija de un superviviente de Auschwitz que años después se suicidó.

Desde ancianos con la estrella de David hasta los más jóvenes con pancartas, en las que se podía leer mensajes, como: «misma batalla con o sin kippá». Entre los manifestantes nos encontramos a Sandra, vecina del barrio parisino, Belleville, quién nos cuenta para RFI su preocupación por el aumento del antisemitismo en el país: «Tenemos una comunidad musulmana muy importante, la mayor en Europa. Igual con los judíos. Hasta ahora vivimos juntos muy bien. Es un placer tomarte un buen cuscús y luego tomar pastelito judío es un encanto, y esa es la riqueza de nuestra sociedad».

Una sociedad francesa que parece que por momentos se divide. Desde que estalló de nuevo el conflicto entre Israel y Palestina, el ministerio del interior ha registrado más de 1,200 agresiones antisemitas -más del doble que el año pasado-, y más de 450 personas detenidas en Francia. Una importación del conflicto, que preocupa al gobierno francés y a sus ciudadanos. «El antisemitismo no es una batalla de los judíos, es una batalla de la República. El antisemitismo no es una opinión,es un delito. Son nuestras libertades las que han sido atacadas», explica Juvel, un joven judío entre los manifestantes.

Según la Prefectura, este domingo han salido a las calles de Francia, 185,000 manifestantes, unos 105,000 en París. Entre ellos, no estaba Emmanuel Macron. Aunque, el Presidente ha querido mostrar su apoyo al pueblo francés a través de una carta abierta a los franceses, en la que deja claro que «una Francia donde los judíos tienen miedo, no es Francia«. Además de insistir en que no haya «tolerancia hacia lo intolerable».

La extrema derecha se une a la marcha

La líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, también acudió a la marcha y fue recibida entre abucheos por un grupo de activistas allí presentes. Mientras algunos manifestantes le gritaban: «Le Pen vete a casa, los judíos no quieren nada de ti», ella declaraba ante los medios que «lo que está ocurriendo en Francia necesita la unidad del conjunto del pueblo francés». Su presencia en la marcha no es algo indiferente. Le Pen busca desprenderse de los orígenes de su partido, en los que el antisemitismo tiene una gran papel y por el que, su padre, Jean Marie Le Pen, fue condenado.

Precisamente, también han aumentado las agresiones de grupos de ultraderecha a minorías, como el del pasado sábado en Lyon, donde decenas de radicales atacaban una reunión sobre Palestina. «Me parece importante estar en esta marcha, sabiendo que hay un gran crecimiento de la extrema derecha. No sé a donde nos llevará esto en unos años», comenta Sandra.

En paralelo a la manifestación de París, estaban organizadas un total de 70 protestas más en todo el país. Todas han transcurrido sin incidentes. Francia cuenta con la comunidad judía más grande de Europa, y la tercera más grande del mundo, con casi 800,000 judíos. También con la comunidad musulmana más importante, cerca de cinco millones.

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