La diabetes es una de las enfermedades crónicas que más defunciones producen en el mundo, según explica el médico internista Franklin Peña.

A pesar de que la muerte es la consecuencia más drástica de esta enfermedad, que se produce cuando el cuerpo no puede producir suficiente insulina o no puede utilizarla de manera eficaz para regular los niveles de azúcar en la sangre, también quienes padecen de esta enfermedad arrastran problemas secundarios que se ven reflejados en la sexualidad

“La diabetes afecta al sistema nervioso y disminuye la respuesta sexual y el deseo sexual”, afirma la terapeuta sexual Lilliam Fondeur. 

Además, la especialista afirma que una mujer con diabetes es más susceptible a las infecciones vaginales por hongos y las infecciones urinarias, limitando así las relaciones.

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Doctora Lilliam Fondeur. (FUENTE EXTERNA)

Entre las principales consecuencias 

1. Problemas de erección (disfunción eréctil): La diabetes puede afectar los nervios y los vasos sanguíneos, lo que puede llevar a dificultades para lograr o mantener una erección. Esto puede deberse a la neuropatía diabética y a la afectación de los vasos sanguíneos que reduce el suministro de sangre al pene.

2. Problemas de lubricación y sequedad vaginal: en las mujeres, la diabetes puede contribuir a problemas de lubricación y sequedad vaginal, lo que puede hacer que las relaciones sexuales sean incómodas o dolorosas.

3. Bajo deseo sexual: la diabetes también puede afectar el deseo sexual. Los cambios hormonales, la fatiga y el estrés asociados con el manejo de la diabetes pueden influir en la libido.

4. Problemas emocionales y psicológicos: la gestión de una enfermedad crónica como la diabetes puede ser estresante y afectar la salud emocional. El estrés y la ansiedad pueden contribuir a problemas sexuales.

5. Infecciones recurrentes: las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de infecciones, y esto puede afectar las áreas genitales, causando molestias y afectando la vida sexual.

6. Problemas urinarios: también afecta a la función del tracto urinario, que puede influir en la vida sexual.

La gestión adecuada de la diabetes, incluido el control del azúcar en la sangre, el mantenimiento de un estilo de vida saludable y la comunicación abierta con el médico, son fundamentales para minimizar el impacto en la vida sexual. 

Además, buscar apoyo emocional y psicológico, ya sea a través de la pareja, amigos o profesionales de la salud, también puede ser beneficioso. En casos específicos, un profesional de la salud sexual o un terapeuta sexual puede ser de ayuda.

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