No es fácil llegar a una respuesta exacta, considerando que Israel está asediando y bombardeando el territorio palestino a una escala nunca vista. El servicio de telefonía móvil es irregular. No hay servicio de internet, ni electricidad. Los ataques israelíes han pulverizado las carreteras y arrasado barrios, lo que obstaculiza las labores de rescate.

Los médicos anotan en libretas en morgues desbordadas y en los pasillos de los hospitales, batallando para contabilizar los cadáveres atrapados debajo de los escombros y apilados en fosas comunes excavadas con apuro. El caos ha aumentado el margen de error.

Sin embargo, el Ministerio de Salud de Gaza —una dependencia del gobierno controlado por Hamás— sigue registrando las víctimas.

El ministerio es la única fuente oficial de datos sobre víctimas en Gaza. Israel ha sellado las fronteras de Gaza, impidiendo la entrada de periodistas extranjeros y personal humanitario. La AP es uno de los pocos medios internacionales con equipos en Gaza. Aunque estos periodistas no pueden llevar a cabo un recuento exhaustivo, sí han observado un gran número de cadáveres en los lugares de los bombardeos, en las morgues y en los funerales.

Las Naciones Unidas y otras instituciones y especialistas internacionales, así como las autoridades palestinas de Cisjordania —rivales de Hamás— dicen que el ministerio de Gaza lleva mucho tiempo esforzándose de buena fe por contar los muertos bajo condiciones extremadamente complicadas.

“Los números podrían no ser perfectamente precisos minuto a minuto”, señaló Michael Ryan, del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud. “Pero reflejan en gran medida el nivel de muertos y heridos”.

En las guerras anteriores, el cálculo del ministerio ha resistido el escrutinio de la ONU, de investigaciones independientes y hasta de los conteos israelíes.

No obstante, un dato atípico es la cifra de víctimas de una explosión ocurrida la semana pasada en el hospital Al Ahli de Ciudad de Gaza a mediados de octubre.

Hubo acusaciones encontradas sobre quién fue el autor. Los funcionarios de Hamás culparon a un bombardeo de Israel, y éste afirmó que la explosión fue causada por un misil fallido disparado por milicianos palestinos. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de Francia también dijeron que probablemente había sido causada por un misil fallido. Un análisis de la AP de videos, fotos e imágenes por satélite, así como consultas con expertos, mostró que la causa parecería ser un misil lanzado desde el territorio palestino que falló y se estrelló. De todas formas, no se pudo llegar a una conclusión definitiva.

También hubo versiones contradictorias sobre el número de víctimas mortales de la explosión. En menos de una hora, el ministerio de Gaza reportó la muerte de 500 palestinos, cifra que bajó a 471 al día siguiente. Según Israel, el ministerio infló el número de víctimas. Las agencias de inteligencia estadounidenses estiman que los muertos han sido entre 100 y 300, pero no han dicho cómo han obtenido esas cifras.

La confusión ha puesto en tela de juicio la credibilidad del ministerio en el territorio gobernado por Hamás.

Este es un resumen de cómo el Ministerio de Salud de Gaza ha calculado el número de muertos desde el comienzo de la guerra.

¿Cómo determina el ministerio el balance de víctimas?

La fuente más citada de Gaza con respecto a las víctimas es el vocero del Ministerio de Salud, Ashraf al Qidra. Desde una oficina del hospital de Shifa en Ciudad de Gaza, Al Qidra recibe un flujo constante de datos de cada hospital de la franja.

Los directores de los hospitales dicen que llevan un registro de cada persona herida que ocupa una cama y de cada persona fallecida que llega a la morgue. Ingresan estos datos en un sistema informático que comparten con Al Qidra y sus colegas. De acuerdo con las capturas de pantalla que los directores del hospital enviaron a la AP, el sistema es como una hoja de cálculo codificada por colores y dividida en categorías: nombre, número de documento de identificación, fecha de ingreso al hospital, tipo de herida, estado de salud.

No siempre es posible obtener los nombres, indicó Al Qidra. Él y sus colegas lidian con las interrupciones derivadas de la conectividad irregular, pero dicen que llaman para comprobar los números.

El ministerio recopila datos también de otras fuentes, incluida la Media Luna Roja Palestina.

“Cada persona que ingresa en nuestro hospital es registrada”, dijo Stef Alkahlout, director del hospital Indonesio de Gaza. “Esa es una prioridad”.

El ministerio actualiza y difunde los datos sobre las víctimas cada pocas horas, y proporciona el número de fallecidos y heridos con un desglose por hombres, mujeres y niños. Normalmente el ministerio no proporciona los nombres, las edades ni la ubicación de los fallecidos. Esa información deriva de los periodistas que están en el territorio o de la oficina de prensa del gobierno de Hamás.

Pero el 27 de octubre, en respuesta a las dudas planteadas por Estados Unidos sobre sus datos, el ministerio difundió un informe de 212 páginas en el que se enumera a todos los palestinos que han muerto hasta ahora en la guerra, incluyendo sus nombres, número de documento de identificación, edad y género. Una copia del informe compartida con la AP nombró a 6.747 palestinos y señaló que todavía no se habían identificado otros 281 cuerpos. El listado no incluía un desglose por ubicación.

El ministerio nunca hace una distinción entre civiles y combatientes. Eso quedará más claro cuando se calmen los ánimos, cuando la ONU y los grupos de derechos humanos investiguen y las milicias ofrezcan un recuento de sus miembros muertos. El ejército israelí también lleva a cabo investigaciones tras la guerra.

El Ministerio de Salud no reporta cómo murieron los palestinos, si fue por bombardeos o por los disparos de artillería israelíes, o por otras causas, como un misil errante palestino. Describe a todas las víctimas como víctimas de la “agresión israelí”.

Esa falta de transparencia ha suscitado críticas.

“Cuando la agencia de salud pública de Hamás publica las cifras, hay que tomarlas con pinzas”, dijo el teniente coronel Richard Hecht, portavoz militar israelí, en una rueda de prensa. Pero se negó repetidamente a ofrecer una cifra alternativa de víctimas palestinas.

Israel dice que más de 1.400 civiles y soldados murieron y que unas 200 personas más fueron tomadas como rehenes cuando Hamás invadió Israel.

¿Quién trabaja en el ministerio?

Hamás, como autoridad que gobierna Gaza, controla el Ministerio de Salud. Pero es diferente de los organismos políticos y de seguridad que dirige el grupo.

La Autoridad Palestina, que controlaba Gaza antes que Hamás se impusiera en 2007, conserva el poder sobre los servicios de salud y de educación en Gaza, aunque esté basada en el territorio palestino de Cisjordania, ocupado por Israel. De acuerdo con funcionarios, el ministerio está conformado por una mezcla de empleados recién contratados por Hamás y otros más veteranos afiliados al partido nacionalista laico Fatah.

La autoridad liderada por Fatah, que administra las ciudades palestinas de Cisjordania, tiene su propio ministerio de salud en Ramala, que hasta la fecha suministra equipos médicos a Gaza, paga los sueldos del Ministerio de Salud y gestiona los traslados de pacientes desde el enclave sitiado hacia hospitales israelíes.

La ministra de Salud, Mai al Kaila, en Ramala, supervisa los ministerios paralelos, que reciben los mismos datos de los hospitales. Su viceministro está en Gaza.

El ministerio de Ramala dice que confía en los datos sobre víctimas de sus contrapartes en Gaza, y que se tarda en publicarlos porque busca confirmar los números con su propio personal asentado en Gaza.

Hamás controla estrictamente el acceso a la información y dirige la oficina de prensa que ofrece detalles sobre los bombardeos de Israel. Pero los empleados del Ministerio de Salud insisten en que Hamás no dicta el número de víctimas.

“Hamás es una de las facciones. Algunos de nosotros somos partidarios de Fatah, otros somos independientes”, dijo Ahmed al Kahlot, director del hospital Kamal Adwan, en el norte de Gaza. “Más que cualquier otra cosa, somos profesionales médicos”.

¿Cuál es el historial de las guerras pasadas?

A lo largo de cuatro guerras y múltiples refriegas sangrientas entre Israel y Hamás, las agencias de la ONU han citado el total de muertos registrado por el Ministerio de Salud en informes periódicos. El Comité Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja Palestina también utilizan esas cifras.

Al final de las guerras, la oficina humanitaria de la ONU ha publicado estimaciones definitivas de los muertos basándose en su propia investigación de los registros médicos.

En todos los casos, los recuentos de la ONU han coincidido ampliamente con los del Ministerio de Salud de Gaza, con diferencias mínimas.

— Guerra de 2008: El ministerio notificó la muerte de 1,440 palestinos; la ONU, 1,385.

— Guerra de 2014: El ministerio notificó la muerte de 2,310 palestinos; la ONU, 2,251.

— Guerra de 2021: El ministerio notificó la muerte de 260 palestinos; la ONU, 256.

Aunque Israel y los palestinos discrepan sobre cuántos de los muertos en guerras anteriores eran combatientes o civiles, los totales de Israel sobre las bajas palestinas se han aproximado a las del ministerio de Gaza. Por ejemplo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel dijo que en la guerra de 2014 murieron 2,125 palestinos, una cifra apenas inferior a la del ministerio.

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dice que Israel ha matado a “miles” de milicianos en la guerra actual, sin presentar pruebas ni dar cifras precisas.

Agencias de información internacionales, incluida la AP, así como personal humanitario y grupos defensores de los derechos humanos, han utilizado las cifras del ministerio cuando es imposible verificar de manera independiente.

“Estas cifras están elaboradas de forma profesional y han demostrado ser fiables”, dijo Omar Shakir, director de Human Rights Watch para Israel y Palestina, y agregó que seguía siendo “consciente de puntos ciegos y puntos débiles”, como el hecho de no distinguir entre civiles y combatientes.

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