SANTIAGO (AP) — Los Juegos Panamericanos de Chile han supuesto un paréntesis en el complicado momento que vive el gobierno de Gabriel Boric, atravesado por una crisis en temas de seguridad, un bloqueo legislativo y el borrador de una constitución que se inclina a la derecha y que dificultará aún más su situación política.

El presidente ha estado presente, como figura política y como espectador, en muchas de las competencias deportivas de los Juegos, aplaudiendo ostensiblemente en la ceremonia de apertura, con entusiasmo en la final de baloncesto femenina entre Chile y Argentina, firmando autógrafos en una sesión de judo o mostrando interés en las competiciones de natación.

“Vamos a seguir apoyando a nuestros deportistas”, declaró Boric. “Estos Panamericanos nos han demostrado que nuestro país está preparado para grandes cosas y que el deporte es una opción para los jóvenes, el deporte nos hacen bien como país. Sigamos construyendo el Chile que queremos”.

Incluso los Juegos le han dado un breve respiro en su popularidad, alcanzando una aprobación de 33% en recientes encuestas, la más alta que ha registrado Boric desde septiembre de 2022 —cuando se rechazó la propuesta constitucional anterior—.

No sería la primera vez que un líder latinoamericano se sirve de los eventos deportivos para relajar el tenso ambiente fuera de las canchas. Salvando las diferencias, lo hizo recientemente el polémico presidente de El Salvador, Nayib Bukele, en la ceremonia de apertura de los Juegos Centroamericanos y del Caribe para gritar al mundo que no es un dictador a pesar de sus cuestionados métodos de represión de las pandillas.

Se espera que Boric, actualmente de gira en Estados Unidos, participe en la ceremonia de clausura de los Juegos. Muchos estos días han acudido a las canchas esperando encontrarse con él, como es el caso de Fernanda Rocha.

“Tenemos que mandarle energía para que continúe. Estoy segura de que él sabe cuando viene a ver los deportes, sabe que está en un momento duro”, explicó la estudiante de derecho a The Associated Press en las gradas del Estadio Nacional.

Los Panamericanos han otorgado al gobierno un “luna de miel tardía”, afirmó el analista político de la Universidad de Santiago, Marcelo Mella, generando “una mayor benevolencia” y desviado la atención de la opinión pública de los temas complejos que se viven en el país.

Sin embargo, “el aterrizaje a la realidad cuando finalicen va a significar una vuelta a una normalidad política muy compleja de administrar por el gobierno y el presidente”, continuó Mella.

Tan solo dos días después de la ceremonia de clausura tendrá lugar otra ceremonia también protocolar pero menos alegre para Boric: el mandatario recibirá el 7 de noviembre una propuesta de Constitución escrita y aprobada por los votos de la ultraderecha y la derecha, con el rechazo de todos los partidos de izquierda. Amplios sectores del oficialismo la consideran más reaccionaria que la actual, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Será el segundo intento tras el rechazo en 2022 por un apabullante 62% de los chilenos de una propuesta en esa ocasión de corte izquierdista, y un fracaso personal para Boric, cuya generación política luchó fuertemente por reemplazar la herencia de la dictadura.

La paradoja se impone: tras las revueltas sociales de 2019 que inundaron las calles demandando, entre otros derechos, acabar con la Constitución de 1980, Chile podría terminar con una carta magna aún más inclinada a la derecha.

Sin embargo, según recientes encuestas más de la mitad de los chilenos optarían por rechazarla en el plebiscito previsto para el 17 de diciembre.

“Estamos en una situación de paréntesis con la rutina política en suspenso, el aterrizaje va a ser difícil”, ya que implica volver al clima de incertidumbre y polarización que no ha permitido al gobierno avanzar ni en materia legislativa ni en la reactivación económica, analizó Mella.

“Que lástima” como están abusando de los Panamericanos y “perjudicando los buenos logros de Chile. Dejen que los deportistas celebren tranquilos y váyanse a trabajar”, publicó en X, antes Twitter, el líder del Partido Republicano, José Antonio Kast, en relación a la presencia de ministros del gobierno en las competencias.

El gobierno no ha logrado sacar adelante proyectos clave del programa de Boric como la reforma tributaria o del sistema de pensiones. Además, enfrenta un paro de profesores por mejoras estructurales de casi 60 días en la región norteña de Atacama que afecta a más de 30.000 estudiantes.

Ser el anfitrión de los Juegos Panamericanos también ha tenido su lado negativo, con fallas en la organización y pequeños robos en la villa olímpica que erosionaron aún más la percepción de la capacidad del gobierno de manejar uno de los temas que más preocupa a la ciudadanía, la seguridad.

“En el gobierno la pasan bien viendo el deporte, pero afuera es arriesgado. Acabo de llevar a dos turistas que acaban de ser robadas al salir de un evento de vóleibol”, afirmó a AP Oscar Miguel Santos, conductor de una aplicación de transporte. “No era así cuando llegué acá”, afirmó el venezolano que lleva seis años en Chile. “Por supuesto que la gente culpa al presidente”, añadió.

Un 30,5% de los chilenos expresó temor a ser víctima de un delito, la cifra más alta en 23 años, según la última encuesta del ente independiente Fundación Paz Ciudadana.

La delincuencia aumentó un 44% en 2022 en comparación con el año anterior y los homicidios se duplicaron entre 2016 y 2022, pasando de 3,6 por cada 100.000 habitantes a 7, según la Fiscalía Nacional.

En la última semana una balacera tuvo lugar cerca de la residencia del presidente, en el barrio patrimonial de Yungay.

Por

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *