Familiares, amigos y colegas acudieron este sábado al Parque Cementerio Puerta del Cielo para dar el último adiós al escritor dominicano Manuel Mora Serrano.

Con un poema al que tituló “El otoño del patriarca”, Patricia Mora Ramis se despidió de su padre previo al sepelio en su morada de descanso eterno.

“Siento una elegía honda que se va tallando sobre tus lamentos, tus dolores, tu agonía que destrozó nuestros oídos y nuestros corazones. Es como si hasta para morirte hubieras escogido la belleza de la tragedia”, externó.

Mora Ramis describió a su progenitor como un hombre valiente que amó la vida, que no cedió ante nada ni nadie su pensamiento ni sus convicciones.

“Te fuiste apagando a ritmo lento, como una sinfonía poética escrita en varias partes: la de la negación, la de la lucha, la del sometimiento, la de la ida. No me criaste para verte vencido. Y aquí estamos, ahora frente al cuerpo sin ti, acuchillados, rotos, desolados”, continuó.

En un ambiente de tristeza y calma, los presentes compartieron anécdotas del poeta, a quien definieron como un hombre honesto y recto tanto en el ámbito profesional como personal.

Desde el pasado mes de octubre, Manuel Mora Serrano publicaba dos veces a la semana en Diario Libre fragmentos de dos conferencias dictadas hace unos años en las que extrapolaba ideas sobre poesía que alimentan el alma.

Taiana Mora Ramis, hija del Premio Nacional de Literatura 2021, contó que desde la cama de la clínica, pese a su mal estado de salud, su padre se preocupaba por cumplir con su responsabilidad con el diario.

“Sus últimos días fueron muy difíciles, pero estuvo activo hasta el último día. Desde la clínica estaba preocupado por los artículos que tenía que mandar, así que hasta el último momento vivió activo creativamente”, dijo. “Y nos llena de satisfacción que los últimos años de su vida pudo dedicarse a lo que siempre quiso”.

Manuel Mora Serrano falleció el pasado jueves 2 de noviembre a los 90 años tras permanecer ingresado por varios días en la unidad de cuidados intensivos de una clínica capitalina. Durante el tiempo que permaneció ingresado, estuvo rodeado de sus seres queridos y contó con la asistencia constante de un equipo médico.

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