Adentrarse en la selva del Darién representa a menudo un peligro doble para miles de migrantes: se exponen a la inclemente naturaleza y a las estructuras criminales que han hecho de ésta una ruta clandestina para traficar narcóticos y personas que sueñan con llegar al norte del continente.

Un informe del instituto de investigaciones International Crisis Group publicado el viernes y titulado “El cuello de botella de las Américas: crimen y migración en el tapón del Darién”, documentó cómo operan del lado colombiano las Autodefensas Gaitanistas de Colombia —también conocidas como Clan del Golfo— y cómo lo hacen del lado panameño las bandas que han encontrado un lucrativo negocio en la creciente afluencia de migrantes.

En lo que va del año y hasta septiembre 408,972 migrantes han cruzado la selva del Darién; un 60 % de ellos eran venezolanos y le seguían ecuatorianos, haitianos, chinos y colombianos, entre otras docenas de nacionalidades, según el Servicio Nacional de Migración panameño.

El poder de los Gaitanistas, conocidos como el mayor cártel activo de narcotráfico en Colombia, radicaría en la fuerte presencia que tienen en la región del Urabá colombiano donde inicia la ruta hacia el Darién. El informe indicó que mantienen un control de las comunidades con multas y castigos y tienen la capacidad de definir las rutas que pueden usar los migrantes para “mantenerlos alejados de los cargamentos de cocaína”.

«La economía de los migrantes genera millones de dólares por semana, según cálculos realizados por Crisis Group… Presuntamente, el grupo gana entre 50 y 80 dólares por cada migrante que cruza el Darién”, detalló el informe.

En la mayoría de los casos no participarían directamente en el traslado de migrantes por la selva, según el informe, pero sí cobrarían ingresos obtenidos por coyotes y otros proveedores como empresas de hoteles y transporte de la zona.

Habitantes de la región que hablaron con International Crisis Group sobre el control que ejercen los Gaitanistas dijeron que el grupo ilegal advierte que quien ponga en riesgo a un migrante en el territorio que controlan es considerado un “objetivo militar”.

Alias “Jerónimo”, líder político de los Gaitanistas, dijo al instituto que sus acciones buscan frenar el abuso contra los migrantes: “Controlamos narcotraficantes que pasan por ahí, controlamos turistas, controlamos cualquier persona que pase por cualquier corredor de estos que sea de nuestro territorio… Controlamos que se proteja la vida”.

Cruzar la parte colombiana del Darién puede tomar entre un día o dos con compañía de los autodenominados guías. Sin embargo, la parte más peligrosa y extensa inicia en Panamá donde el control no lo ejerce un solo grupo, advirtió el informe, sino varias bandas, en su mayoría formadas por miembros de las comunidades indígenas locales.

“Varios migrantes han sufrido agresiones, violaciones y robos en este tramo del viaje. Coyotes, representantes de organizaciones humanitarias y migrantes culpan a las bandas que operan en el lado panameño”, señaló el documento y agregó, “se cree que las bandas, que han pasado de los machetes a las pistolas y utilizan radioteléfonos para coordinarse, son responsables de muchos de los ataques”.

Al interior del Darién habitan varios grupos indígenas como los Emberá y los Gunadule que, según el informe, han sufrido modificaciones en su cultura por el incremento de migrantes que atraviesan sus territorios y varios han cambiado la agricultura por actividades relacionadas con la migración.

“Funcionarios humanitarios han denunciado casos de Emberá que buscan migrantes fuera de sus territorios ancestrales, a quienes atacan u obligan a tomar desvíos por la selva para garantizar beneficios para su comunidad”, explicó el informe.

Las autoridades de seguridad panameña que patrullan la zona fronteriza con Colombia han advertido de la presencia de personas dedicadas al tráfico ilícito de migrantes que los han atacado en medio de la selva. Fueron luego capturados encontrándoseles celulares, dinero y otros objetos.

En un foro reciente sobre buenas prácticas para la implementación del pacto mundial para la migración, el viceministro de Seguridad Pública de Panamá, Ivor Pitti, dijo que su país enfoca esfuerzos en materia de seguridad contra las organizaciones criminales y los coyotes y propuso crear un observatorio virtual de migración irregular para recopilar información estadística que permita desarrollar un estudio sobre el flujo de migrantes y el tráfico de personas en el Darién.

Las estructuras criminales operan en el Darién sin mayor control estatal, mientras los gobiernos de Colombia, Panamá, Estados Unidos y Costa Rica intentan idear planes para abordarlo como un problema regional.

International Crisis Group recomendó que los países hagan lo posible por atenuar las emergencias humanitarias y de seguridad en Venezuela, Haití y Ecuador, de donde provienen la mayoría de los migrantes. “Lograr mejoras en cada caso supondría una enorme contribución a la reducción de los flujos migratorios”, indicó el informe.

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