Los titulares de Comercio de los países del G7 comenzaron este sábado su reunión de dos días en las ciudades de Osaka y Sakai, en el oeste de Japón, una primera jornada que estuvo centrada en la búsqueda de una mejora de las cadenas de suministro.

Las deliberaciones de este primer día giraron en torno a medidas para reforzar el actual sistema de suministro, cuya vulnerabilidad quedó patente a raíz de la pandemia de covid-19 y los cierres fronterizos que acometieron numerosos países, que afectaron a los intercambios internacionales y a la actividad comercial.

Ante esto y en vista del recrudecimiento de la tensión con países que juegan un papel clave en este ámbito, el G7 busca potenciar sus alianzas con el denominado Sur Global, conformado por potencias emergentes en África, Medio Oriente, América Latina y el Caribe, que han sido invitados de forma pionera a esta cita japonesa.

Los titulares de Comercio e Industria de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, junto al comisionado del ramo de la Unión Europea, estuvieron acompañados en la primera sesión por sus homólogos de Australia, Chile, India, Indonesia y Kenia, así como de tres organismos comerciales con influencia global, entre ellos la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Naciones en desarrollo

Estas naciones en desarrollo están consideradas como actores con un enorme potencial para la construcción de cadenas de suministro resilientes que rompan con las hegemonías existentes actualmente, en medio de la tensión de buena parque del bloque con Rusia y China.

Las potencias del G7 «tienen una responsabilidad de jugar un papel de guía al mundo para la cooperación, en lugar de la división y la confrontación, para lograr un crecimiento sostenible de la economía global«, dijo a los presentes la canciller japonesa, Yoko Kamikawa, que preside el encuentro junto al ministro de Economía, Comercio e Industria del país asiático, Yasutoshi Nishimura.

Los representantes del bloque destacaron la necesidad de diversificar el suministro de materias primas clave, incluidos los minerales esenciales para la transición energética, y de impulsar la inversión público-privada en países en desarrollo.

Coerción económica

Durante el domingo se desarrollarán las tres sesiones restantes programadas, donde está previsto que se aborden cuestiones como la adopción de políticas comunes que contribuyan a un comercio justo y sostenible para afrontar retos globales como el cambio climático, la seguridad alimentaria o el comercio digital; o la coerción económica de ciertas potencias.

«Me gustaría demostrar a través de nuestras acciones que los países del G7 profundizarán sus vínculos con numerosos países que comparten el valor fundamental de no convertir las relaciones económicas en un arma», dijo hoy el ministro Nishimura, según declaraciones recogidas por la cadena pública NHK.

Se espera que los participantes en la reunión adopten una declaración conjunta al término de sus deliberaciones que envíe un mensaje contundente a este respecto.

También agendada en las deliberaciones está una potencial reforma de la OMC para tratar de fortalecer el actual sistema de comercio multilateral y contribuya a jugar un mayor papel para que los países del G7 y potencias afines armonicen sus políticas para combatir la coerción y el proteccionismo

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