El terrorífico personaje que secuestra a niños después del anochecer y se los lleva dentro de un gran saco o bolsa, es una leyenda universal que sigue alimentando las pesadillas infantiles en todo el mundo, y además tiene su correlato real en un criminal que existió a principios del siglo XX en el sur de España.

Los «boogeyman», monstruos presentes en diversas culturas alrededor del mundo y cuya existencia esgrimen los adultos para asustar a los niños y conseguir que corrijan una mala conducta, suelen representarse como criaturas con túnica y capucha, que no muestran su rostro y acechan dentro o fuera de las casas.

La leyenda del también conocido internacionalmente como «el viejo del saco«, «el cuco», “el ropavejero” o “el coco”, sigue vigente en el imaginario colectivo y ha renovado su vigencia en las pantallas con el estreno reciente de la serie televisiva “Curon” y dos largometrajes.

La película española “El hombre del saco. El origen del mito”, se inspira en un hecho de sangre conocido como ‘el crimen de Gádor (Almería, sur de España), que ocurrió en 1910 y consistió en el secuestro de un niño de 7 años de edad, al que se introdujo dentro de un saco y que fue asesinado.

“Si te portas mal, eres desobediente, sigues haciendo travesuras o no te duermes pronto, esta noche vendrá a buscarte el ‘hombre del saco’ y te llevará a un lugar desconocido…”.

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La leyenda del ‘hombre del saco’ o ‘la bolsa’, monstruo mítico también conocido como ‘el ropavejero’, ‘el sacamantecas’, el ‘boogeyman’ o ‘el coco’, es una de las historias más universales utilizadas por los adultos para asustar a los niños (EFE)

Muchas generaciones de niños del todo el mundo ha escuchado a sus padres hacerles alguna advertencia de este tipo o similares, con el fin de asustarles, aleccionarles e impulsarles a que se porten bien y obedezcan, haciéndoles creer que de ese modo evitarán que los secuestre ese tenebroso personaje nocturno, que recibe distintos nombres, según la zona geográfica.

Algunos psicólogos dudan de que sea una buena idea que los propios padres, que deben cuidar de los niños, darles seguridad y mantenerlos a salvo de los peligros, provoquen deliberadamente en sus hijos pequeños una sensación de temor e indefensión recurriendo a una figura imaginaria y macabra. Pero ese asunto, y nunca mejor dicho, es “harina de otro costal” o bolsa.

Mito macabro y universal

Más allá de que sea una herramienta cuestionable o conveniente para impartir disciplina en la familia, la leyenda del «hombre del saco». «viejo del saco» o «la bolsa, monstruo mítico también conocido como  «el ropavejero», el sacamantecas», el «boogeyman» o «el coco», es una de las historias más universales utilizadas por los adultos para asustar a los niños y conseguir que se porten bien.

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La imperiosa necesidad de creer

Además de tener distintas denominaciones, la leyenda del ‘hombre del saco” varía y ofrece distintas facetas y matices, según la región geográfica donde es narrada, mientras que sus orígenes se pierden en la noche de los tiempos, remontándose a una época remota e imprecisa, no establecida definitivamente.

Hoy en día el mito sigue siendo tan inquietante como siempre, en todas partes del mundo y en cualquiera de sus múltiples versiones, según muchos especialistas en folclore.

En esencia el personaje de “El hombre del saco”, conocido en República Dominicana como “El viejo del saco”, suele ser representado como un sujeto que deambula por las calles por la noche en busca de niños extraviados para atraparlos y llevárselos metidos dentro un gran saco que carga a sus espaldas, a un sitio desconocido y con un destino nada halagüeño.

Otras versiones indican que acecha dentro o fuera de las casas. Este monstruo imaginario tiene paralelismos en el mundo real con aquellos criminales conocidos por secuestrar y asesinar niños.

Los «boogeyman» (o bogeyman), no tienen una apariencia específica y se describen, según los distintos países y culturas, como monstruos masculinos o andróginos, que acechan a los niños por las noches, para castigarlos por su mala conducta. Suelen ir cubiertos por una túnica y llevar una capucha que oculta su rostro, lo cual les confiere un aspecto aterrador.

Esta leyenda sigue viva en el imaginario colectivo, se sigue trasmitiendo de generación en generación en el ámbito familiar, y, además, ahora, ha renovado su vigencia con el lanzamiento de dos largometrajes, uno de ellos inspirado en una historia de ciencia ficción y el otro basado en un hecho real.

El filme estadounidense de terror sobrenatural titulado ‘Boogeyman: Tu miedo es real’ en el mundo latino y dirigido por Rob Savage, se basa en el relato corto ‘El Coco’, de Stephen King, publicado por primera vez en 1973 en la revista Cavalier y recopilado en la colección de cuentos ‘El umbral de la noche’, de 1978.

Película anclada en la realidad

Por su parte, la película española ‘El hombre del saco. El origen del mito’, bajo la dirección de Ángel Gómez Hernández, está inspirada en un terrorífico personaje real que existió en 1910, en la localidad andaluza de Gádor (Almería, España).

«El hombre del saco» (eHdS) explora, revela y traslada a la gran pantalla el inquietante personaje que ha alimentado y sigue alimentado las pesadillas de millones de niños, enfocándose en un exponente real de la leyenda: un almeriense enfermo de tuberculosis dispuesto a cualquier cosa para curarse, incluso a beberse la sangre de los niños secuestrados en un saco.

En el filme español un grupo de jóvenes intérpretes conforma una intrépida pandilla que se adentra en los claroscuros de la leyenda para desenterrar/descubrir “un terrible secreto que se remonta años atrás y se ha convertido en tabú para los vecinos de antaño y para los que actualmente habitan el pueblo”.

Con eHdS (conocido como ‘El Viejo de la Bolsa’, en el Río de la Plata, y ‘el Ropavejero’ en México) “hablamos del primer monstruo que cualquier niño descubre en algún momento temprano de su vida, y del que millones de niños de muchísimas culturas y países han oído hablar antes que Frankenstein, Drácula o Slenderman”, asegura Ángel Gómez Hernández.

El legendario y pesadillesco personaje “simboliza el miedo y revive el escalofrío que sentíamos de niños a la hora de irnos a dormir, creyendo que en un oscuro rincón de nuestra habitación había alguien observándonos. Es la inquietante sensación de cualquier niño que, tras haberse portado mal, cree que un terrorífico monstruo vendrá a llevárselo”, explica el cineasta.

El terrible crimen de Gádor

El hecho de sangre en el que se inspira su película, conocido como ‘el crimen de Gádor ‘(Almería) consistió en el secuestro de un niño de 7 años de edad, que fue introducido dentro de un saco, retenido y finalmente asesinado, en circunstancias espeluznantes.

Tras un primer intento, frustrado debido a los gritos de una niña a la que iba a llevarse, el hijo de una curandera que se convertiría en el tristemente popular “Tío del saco”, introdujo en una bolsa a un niño llamado Bernardo, al que después se le provocó la muerte, según explica a EFE el magistrado Luis Miguel Columna, presidente de la Audiencia Provincial de Almería.

En el caso español, el origen histórico del ‘Hombre del Saco’ suele atribuirse a este crimen, pero es muy posible que la leyenda de esta tenebrosa figura se originara “mucho antes”, según Javier Prado, estudioso del folclore y autor del libro “Monstruos ibéricos: ogros y asusta niños españoles”, donde describe algunas criaturas sobrenaturales y legendarias.

De hecho, el tenebroso personaje del monstruo que secuestra a los niños, cuenta con figuras análogas a lo largo del mundo, presentes en distintas mitologías y en leyendas que datan de épocas anteriores al siglo XX, según los estudiosos del folclore.

«El anclaje de la película, a partir del cual se desarrolla y crece la historia narrada, son un crimen terrible y un criminal que fueron reales, pero que hoy desconocen muchas personas”, según el director de eHdS.

Para Gómez Hernández, el crimen de Gádor en 1910, ha sido “una fuente aterradora y muy poderosa como cimiento para la creación de una obra cinematográfica de terror».

Añade que el ‘Hombre del Saco‘ es el monstruo por excelencia para los niños, y se ha vuelto un icono indeleble y un mito que trasciende las fronteras.

“A diferencia de otras figuras aterradoras como Frankestein, Drácula o Jason (del filme Viernes 13), que se conocen a través de libros, películas o videojuegos, este personaje llega a la consciencia infantil a través del traspaso de esta leyenda de padres a hijos, volviéndose así muy popular”, concluye.

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