La Unión Europea (UE) fracasó este jueves en su intento de convencer a Kosovo y Serbia de avanzar en la normalización de relaciones entre los dos vecinos de los Balcanes, distanciados desde su guerra de hace dos décadas.

El primer ministro de Kosovo, Albin Kurti, y el presidente serbio, Aleksandar Vucic, conversaron separadamente en Bruselas con autoridades de la UE y los gobernantes de Francia, Alemania e Italia.

El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, dijo que sometió una propuesta para crear una asociación de municipios de mayoría serbia en el norte de Kosovo.

«Lamentablemente las partes no estaban listas para aceptar eso sin precondiciones», indicó Borrell.

«Seguiremos insistiendo y trabajando para alcanzar un acuerdo», agregó.

Los dos gobernantes de los Balcanes se culparon uno al otro por el fracaso en las conversaciones.

«Pese a una oferta generosa del primer ministro Kurti, el presidente serbio Vucic se ha negado a firmar un acuerdo con Kosovo», declaró la oficina del líder kosovar.

A su vez, Vucic dijo estar «listo para firmar lo que quieran salvo la presencia de Kosovo en la ONU y la independencia de Kosovo».

Bruselas ha intentado por años resolver la vieja disputa entre los dos vecinos que se enfrentaron en una guerra hace dos décadas.

Kosovo insiste en que quiere que Serbia avance en el reconocimiento oficial de su independencia mientras que Belgrado quiere un acuerdo para crear una asociación de 10 municipios de mayoría serbia en Kosovo.

El rencor impera entre las dos partes desde fines de los años 1990 cuando las fuerzas serbias enfrentaron en una guerra a los insurgentes albanos étnicos, lo que motivó una intervención de la OTAN contra Belgrado.

Kosovo, que cuenta con 120,000 serbios entre su población de 1.8 millones, se declaró independiente de Serbia en 2008, algo que Belgrado nunca reconoció.

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