La ONU advirtió el miércoles que está a punto de quedarse sin combustible en la Franja de Gaza, lo que causará que reduzca significativamente las labores de ayuda en el territorio palestinos bloqueado por Israel y azotado por bombardeos israelíes desde hace más de dos semanas tras el ataque del grupo Hamás contra Israel.

Funcionarios de salud dijeron que la cifra de muertes estaba aumentando mientras aviones israelíes atacaban Gaza. Los trabajadores sacaron a civiles muertos y heridos, muchos de ellos niños, de entre los escombros de ciudades de todo el territorio.

El Ministerio de Salud de Gaza dijo que más de 750 personas murieron en las últimas 24 horas. The Associated Press no pudo verificar de forma independiente la cifra de muertes, y de momento no se sabía si dicha cantidad incluía combatientes.

El ejército israelí, que acusó a Hamás de operar entre civiles, afirmó que sus ataques mataron combatientes y destruyeron objetivos militares. Los combatientes de Gaza han lanzado incesantes andanadas de cohetes contra Israel desde que comenzó el conflicto.

La creciente cifra de muertes en Gaza, luego de los 704 reportados en la víspera, no tiene precedentes en las décadas de conflicto entre palestinos e israelíes. La pérdida de vidas podría ser aún mayor si Israel lanza una ofensiva terrestre destinada a aplastar a Hamás, que gobierna Gaza.

El Ministro de Salud de Gaza dijo que más de 6,500 palestinos han muerto en la guerra. La cifra incluye la controvertida cantidad de fallecidos que dejó una explosión en un hospital la semana pasada.

Los combates han matado a más de 1,400 personas en Israel, la mayoría de ellas civiles que murieron durante el ataque inicial de Hamás, de acuerdo con el gobierno israelí. Hamás también tiene a unas 222 personas como rehenes en Gaza.

La advertencia de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, UNRWA por sus siglas en inglés, sobre el agotamiento de los suministros de combustible provocó inquietudes de que la crisis humanitaria podría agravarse rápidamente.

La población de Gaza se ha estado quedando sin comida, agua y medicamentos debido a que Israel cortó los suministros. Alrededor de 1,4 millones de los 2,3 millones de habitantes de Gaza han huido de sus casas, y casi la mitad de ellos se encuentran hacinados en refugios de la ONU.

En los últimos días, Israel ha permitido la entrada de un pequeño número de camiones con ayuda procedentes de Egipto, pero ha prohibido la entrega de combustible —necesario para los generadores— porque cree que Hamás se lo llevará.

La UNRWA ha estado compartiendo sus propios suministros de combustible para que los camiones puedan distribuir la ayuda, las panaderías puedan alimentar a la gente en los refugios, el agua pueda ser desalinizada y los hospitales puedan mantener en funcionamiento las incubadoras, las máquinas de soporte vital y otros equipos importantes.

Si continúa haciendo todo eso, el combustible se agotará el jueves, por lo que la agencia está decidiendo cómo racionar su suministro, dijo a The Associated Press la portavoz de UNRWA, Tamara Alrifai.

«¿Damos para las incubadoras o para las panaderías? ¿Damos para agua potable o enviamos camiones a las fronteras?”, dijo. “Es una decisión insoportable”.

Más de la mitad de los centros médicos de atención primaria de Gaza y aproximadamente un tercio de sus hospitales han dejado de funcionar, dijo la Organización Mundial de la Salud.

En el hospital Al Shifa de Ciudad de Gaza, la falta de medicamentos y agua potable ha provocado tasas de infección “alarmantes”, según la organización Médicos Sin Fronteras. A menudo es necesario amputar a los heridos para evitar que la infección se propague, señaló.

 Un cirujano del grupo relató la amputación de la mitad del pie de un niño de 9 años con “ligera sedación” en el piso de un pasillo mientras su madre y su hermana observaban.

Un ataque israelí perpetrado el miércoles contra el campamento de refugiados de Nusseirat mató a la esposa, el hijo, la hija pequeña y el nieto del corresponsal de Al Jazeera TV Wael Dahdouh. Imágenes emitidas por la cadena qatarí mostraban al veterano periodista llorando sobre el cadáver de su hijo en el piso de un hospital.

“¿Se vengan de nosotros a través de nuestros hijos?”, cuestionó entre sollozos.

En una franja del barrio arrasado de Yarmouk, en Ciudad de Gaza, un hombre ensangrentado abrazaba a un niño después de que ambos fueran sacados de los escombros. Una panadería de Deir al-Balah quedó destrozada. En un hospital cercano, los médicos atendieron a un niño con una pierna destrozada y medio seccionada. Un trabajador sacó a un bebé muerto de entre los escombros de 15 casas destruidas en la ciudad sureña de Rafah.

El conflicto amenazaba con extenderse a toda la región. El ejército israelí dijo que había atacado instalaciones militares en Siria en respuesta al lanzamiento de cohetes desde ahí. Los medios de comunicación estatales sirios dijeron que ocho soldados murieron y siete resultaron heridos.

Los ataques en Siria también alcanzaron los aeropuertos de Alepo y Damasco, en un aparente intento de impedir los envíos de armas de Irán a grupos militantes, entre ellos Hezbollah, en Líbano. Israel intercambia fuego casi a diario con Hezbollah.

El líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, se reunió con altos cargos de Hamás y la Yihad Islámica palestina en su primer encuentro desde el inicio de la guerra. Esta reunión podría ser una señal de coordinación entre los grupos, y funcionarios de Hezbollah advirtieron a Israel que no lanzara una ofensiva terrestre en Gaza.

El ataque sorpresa de Hamás el 7 de octubre en el sur de Israel dejó atónito al país por su brutalidad, el elevado número de víctimas y el hecho de que las agencias de inteligencia no supieran que se avecinaba. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo en un discurso el miércoles por la noche que rendirá cuentas, pero sólo después de que Hamás haya sido derrotado.

“Llegaremos al fondo de lo ocurrido”, dijo. “Esta debacle será investigada. Todo el mundo tendrá que dar respuestas, incluido yo”.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó que, una vez finalizado el conflicto, israelíes, palestinos y sus socios deben trabajar por una solución de dos Estados. También censuró el aumento de los ataques de colonos israelíes contra palestinos en Cisjordania, y dijo que deben “cesar ya”.

Los ataques de los colonos han formado parte de la creciente violencia en Cisjordania, que incluye enfrentamientos entre combatientes palestinos y tropas israelíes, y disparos contra manifestantes que arrojan piedras. Al menos 104 palestinos han muerto, dijeron las autoridades de salud.

El embajador de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, dijo que su país dejará de expedir visas al personal de la ONU después de que el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que el ataque de Hamás «no salió de la nada”.

No estaba claro qué consecuencias tendría la medida, en caso de aplicarse, para el personal de ayuda de la ONU que trabaja en Gaza y Cisjordania.

“Es hora de darles una lección”, dijo Erdan a Radio del Ejército, y acusó a Guterres de justificar una matanza.

Guterres dijo el martes ante el Consejo de Seguridad que “el pueblo palestino ha estado sometido a 56 años de ocupación asfixiante”. Afirmó que “los agravios del pueblo palestino no pueden justificar los atroces ataques de Hamás. Y esos atroces ataques no pueden justificar el castigo colectivo del pueblo palestino”.

Guterres dijo el miércoles que está “conmocionado” por la malinterpretación de su declaración «como si estuviera justificando los actos de terrorismo de Hamás».

“Esto es falso. Fue todo lo contrario”, dijo a los periodistas.

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