Vidal Bruján cree conocer de memoria cada esquina del trayecto de 1,113 kilómetros que separan el estadio Tropicana Field en St. Petersburgh, Florida, del Athletic Park en Durham, Carolina del Norte. Desde que el 21 de julio de 2021 fue llamado por primera vez a las Grandes Ligas por los Rays, al utility le han informado en nueve ocasiones que regresa a la sucursal AAA de la organización, incluyendo cinco veces en 2023.

Y es que la carrera de Bruján ha sido una montaña rusa donde el petromacorisano no se ha dejado marear, aunque añora pisar tierra firme para que se conozca su potencial. 

Cuando los Rays lo firmaron en 2014 solo le dieron US$15,000 puesto que el grueso del dinero fue a su compueblano Adrian Rondón (US$2.9 millones y que está fuera de béisbol desde 2021). Ya en 2018 le había sacado la milla de ventaja y fue la primera selección del draft de novatos de la Lidom, elegido por los Toros. En 2020 era el tercer mejor prospecto de la organización en MLB Pipeline y en 2021 llegó a ser el 24 en todo el sistema.

“Con el manejo que me están dando, subiendo y bajando, es muy difícil (rendir y establecerse). Es más mental que otra cosa, uno tiene que encargarse de jugar pelota, eso de que te bajan y te suben ya tú no lo controlas, uno tiene que seguir con la cabeza en alto y enfocado”, dice Bruján.

En esas cinco promociones que recibió de Tampa Bay solo pudo disputar 37 partidos y 76 turnos donde bateó para .171/.241/.197, con tres robos. En tres temporadas tocando las puertas al Big Show ha jugado 99 encuentros.

Si presión adicional

“Trato de cogerlo tranquilo y decir que algún día va a llegar mi momento, algún día va a llegar mi oportunidad, y la voy a aprovechar y ahí es que le voy a poner intensidad a la cosa”, explica el veloz jugador que llegó a las Estrellas en la temporada muerta vía cambio.

Con Wander Franco en el campo corto y Brandon Lowe en segunda las oportunidades escasean en el roster de Kevin Cash.

“Ahora entiendo lo difícil que es establecerse en Grandes Ligas. Antes me lo decían y yo decía ‘puede ser, pero…’, ahora digo que es difícil, porque si no está jugando a diario, sinceramente, no puedes poner el trabajo que tú quieres u otra gente que te haya visto antes”, dijo.

Una llegada al equipo verde que su padre, de igual nombre, siempre añoró, pero que no pudo ver, puesto que murió en noviembre de 2018. El hogar de los Bruján se encuentra detrás del estadio Tetelo Vargas y su familia ha sido seguidora de las Estrellas desde que tiene uso de razón.

De momento no tiene límites para jugar en la Lidom, aunque sabe que es una decisión que puede cambiar en cualquier momento. 

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